• cabecera arte 2
  • cabecera arte 1

LA CABRA SE ECHA AL MONTE

Análisis; y Comentarios


  • “PEQUEÑAS NOTAS DISIDENTES”.

    “PEQUEÑAS NOTAS DISIDENTES”.

    Ocupar los espacios. Ocuparlos con k, ocuparlos con C, ocuparlos con Q. Ocupar el territorio como se ocupa la ortografía. Ocupar la ortografía, también, oradarla. Y dejar a la orografía ocupándose de ocupar el territorio.

    La cabra no es un animal enjaulado, porque no creemos en las jaulas, ni en las lides, ni en las áreas. Las jaulas, como los géneros y sus dogmas cartesianos, son espacios desmembrados, cuarteados, desgajados de sus historias y sus contextos. La cabra no es un animal enjaulado porque los espacios delimitados son cuerpos desguazados, textos desgajados de contextos, seres despojados de toda dialéctica. Por eso la cabra cree en la dialéctica de los cuerpos, de los multicuerpos, de los multiterritorios. Los espacios, como cuerpos colectivos, nos habitan y definen. Somos lo que dragueamos, lo que desterritorializamos, lo que hackeamos. Crecemos en los espacios de los que disidimos y los devolvemos la forma que nunca tuvieron.

    Somos quienes trazan sus contornos en base a desdibujar sus límites. Estamos en la periferia del arte y del pensamiento; nos exportamos lo nuestro a nosotres mismes para dejar de ser quienes no hemos sido, nunca, del todo. Se nos escapan los límites por los contornos. Somos arte y no exactamente, somos análisis del territorio, pero tampoco. Somos nuestra propia manera de cuestionar quienes somos.

    Estamos a años luz de querer ser luz. Somos ranuras, grietas, oquedades; haces difusos que se cuelan bajo la puerta. Somos lo que está entre la puerta y la calle, entre tu casa y la calle; somos el espacio de confort de las pesadillas y la pesadilla que tambalea el “todo en orden”; somos la rendija, el margen de error, la anomalía. Somos el como-dios-no-manda. Tenemos fe ciega en la duda que no cesa de cuestionarse a sí misma. La cabra se cuestiona a sí misma. La cabra es un cuerpo en tensión. Es un cuerpo físico y no, analógico y ciborg, múltiple y diverso, aglutinador y multiforme, poliforme, que muta y se deviene. La cabra es un cuerpo diverso y multiverso, disforme y multiforme que se echa. Se echa porque se lanza, porque se expone, porque se muestra. La cabra es un multicuerpo copyleft que se exhibe para tratar de entenderse. Porque echarse es exponerse, a fin de cuentas. Echarse es mostrarse, aventurarse, atreverse, comprometerse, ponerse en peligro.

    La cabra se echa al monte porque el monte es ese espacio disfuso de las artes hibridadas, ese territorio inabarcable del pensamiento inconcluso; el espacio dragueado y desdibujado de los géneros confusos; el sitio disidente de una educación que se cuestiona a sí misma; las deslocalizaciones de una cultura que proyecta lo local y se re-genera; las áreas multidisciplinares que se solapan con tradiciones que se traicionan a sí mismas para reinventarse; la fisicidad que impera en los espacios internautas de lo no físico, de los cuerpos virtuales, de los no cuerpos.

    La cabra se echa al monte porque una vez vimos una brizna en nuestras casas y ya no pudimos decirnos que no; negar la evidencia de lo insignificante. La cabra se echa al monte porque ella misma es, ya, su territorio y su trayecto, su mapa y su tesoro. La cabra se echa al monte porque quiere. O quizá no. Pero, en cualquier caso, la cabra se echa al monte, porque puede ser de muchas formas y, sin embargo, no puede ser de otra manera.

     

    Para La cabra se echa al monte, B. Chinaski Gómez, Palencia, 4 de Febrero, 2014

     

     

     


  • LA CABRA SE ECHA AL MONTE: “Palabras para comenzar un camino”.

    LA CABRA SE ECHA AL MONTE: “Palabras para comenzar un camino”.

    (serie: INTRATEXTOS).

     

    El Azar y la Necesidad:

    Este proyecto nace de un estado carencial. En la provincia de Palencia las instituciones culturales en general y las dedicadas a la exhibición, debate y promoción del Arte Contemporáneo en particular, nunca se han gestionado de manera eficiente, rigurosa, profesional y comprometida con el territorio en el que se asientan. Ante semejante vacío, un grupo de (de/re) generadores de diversas disciplinas artísticas, acostumbrados a trabajar en proyectos varios en otros lugares, hemos decidido organizarnos con el objetivo de visibilizar nuestras prácticas, pues de otra manera ni tendrían difusión ni suscitarían debate alguno. Así nació el primer festival La Cabra se echa al Monte que tuvo por sede el pueblo de Monzón de Campos.

    Lo cierto es que en este encuentro a varias bandas la Fortuna ha jugado sus bazas, pues por diversas circunstancias personales, la alianza se ha producido justo ahora y no con anterioridad.

     

    Toma de posición:

    Nuestro proceso autogestionario se inserta en el contexto actual, en el cual existe un gran descrédito oficial al cual no son ajenas las instituciones culturales y los discursos hegemónicos mantenidos en materia artística. Frente a tal pérdida de credibilidad se produce una urgente toma de posición por parte de los creadores/productores de cultura mediante un proceso de emancipación estética que guarda lejano parentesco con los movimientos post-coloniales en otras latitudes.

     

    Espacios y piratas:

    Si bien no se puede contar con salas de exposición de paredes blancas, lo cierto en que en Palencia no faltan espacios interesantes para desarrollar proyectos, especialmente en el mundo rural. Muchos de esos espacios son usados esporádicamente por parte de particulares, o bien son públicos. Otros están directamente abandonados. Hacerse cargo de esos espacios implica considerar su memoria, acaso no para bendecirla o glosarla sino como materia de cuestionamiento, alteración… cual si de un material artístico más se tratara.

     

    Lista negra:

    En nuestras periódicas reuniones poco a poco se va articulando un listado negro de materias pendientes, poco o mal visibilizadas en la Cultura (y también en la Política) en este territorio: las abundantes represiones y purgas hacia las gentes de pensamiento avanzado (del cual el Franquismo es el último episodio), la ausencia de debate y el desprecio hacia la actividad mental, la brutalidad hacia los animales, la incomprensión y no aceptación de la diversidad humana- sexual, cultural, religiosa, política, artística… A este registro de necedad ancestral, hay que sumarle las penas y miserias producidas por un sistema económico injusto que precisamente ensaya en sus periferias nuevos métodos terroristas de empobrecimiento (casi) general para beneficio de unos pocos. También existe una lista negra de territorios afectados por semejantes “ajustes”, lo cuales han sido pioneros en sufrimiento ciudadano; tal es el caso del Norte de la provincia, desmantelada su actividad económica, deshilvanado su tejido social. “La Cabra” nace con vocación de atender toda esa serie de realidades.

     

    Porque en “la Cabra se echa al Monte” hemos vuelto al paradigma clásico, aquel de las viejas agrupaciones de canteros, actualizado mediante un uso precario y ambulante de espacios de los cuales nos servimos como parásitos ocasionales; nos interesa la gestación de una comunidad de inquietudes comunes con la que dialogar y compartir nuestros respectivos trabajos. El “ladrillo” lo tomamos prestado.

     

     

     


  • LA CABRA SE ECHA AL MONTE: “Exposición de Estrategias”.

     La Cabra se echa al monte. Exposición de estrategias.

    (serie INTRATEXTOS)

     

    Existen tres sustantivos en castellano cuyos significados se entrelazan:

    Traducción,

    Tradición,

    Traición.

     

    Al traducir textos (y con-textos) los traicionamos, siendo este proceso, no otro, el que constituye la única tradición posible. La otra opción es el plagio, como bien supo ver Eugenio D’ors.

    La cuestión es por tanto desarrollar una actividad que traduzca espacios tradicionales, traicionando su uso o significación aceptada para hacer emerger una otredad desconcertante y significativa que haga necesaria su visita, recorrido, etc. La actividad artística no consistiría sino en dar cuerpo a este movimiento, que es social, político y cultural.

     

    Deslocalizar, externalizar del museo o la galería las obras de arte, del teatro con bambalinas las prácticas escénicas, o del libro en tapa gruesa la literatura, asentar todas estas actividades (y aún otras) en lugares impensados, surgidos de la cotidianidad gris , o del no menos gris olvido.

     

    Punto de partida : necesidad de evitar la necedad:

    Palencia prácticamente carece de espacios culturales en los que plantear las preguntas, observaciones, indagaciones y humores que conforman el mundo contemporáneo. Esta falta de morada puede ser objeto de lamentaciones, o bien servir como acicate para un pensamiento no “inmobiliario” (ergo “inmovilista”) de las practicas culturales y sociales. “La cabra se echa al monte” propone hacer de la necesidad si no virtud al menos anti-necedad: el uso precario de espacios como metáfora de nuestra propia condición humana.

     

     

     


  • “SON LOS PADRES. Una mirada crítica a la cultura de provincias”.

    SON LOS PADRES

    Una mirada crítica a la cultura de provincias

     

    La cultura me aburre. Ésa es la verdad.

    Antes pensaba que era cosa mía, pero ya no. La cultura me aburre. Me da muchísima pereza. Los poemas emborronados no, claro, ni la tinta entre los dedos, ni las videoinstalaciones. Eso es lo que me salva la vida. Pero la cultura me da como acidez de ánimo, como ardor de espacio y de tiempo, y al final, quiera o no quiera yo, siempre tengo que alejarme mucho de ella e invadir, por las retaguardias de los sitios, por los márgenes de los enclaves sacrosantos de la misma, un cuento mal encarado, un guión a medio hacer o una foto que no termina, que no acaba nunca de revelarse a tiempo.

    Para quien no lo sepa, la Fundación Díaz Caneja (Palencia) quiso ser una Fundación dedicada al arte y la cultura contemporánea. Para quien no lo sepa, dicha Fundación lleva muerta, mantenida apenas con la exigua respiración asistida de las instituciones, desde poco después de su nacimiento. Por eso, cualquier cosa que pueda hacerse para revitalizarla puede suponerse, a priori, una buena idea.

    El pasado miércoles 4 de diciembre tuvo lugar un encuentro en el enorme salón de actos de la Fundación con la intención de generar un tejido social que secunde lo que quiere ser una Asociación de Amigos de la Fundación Díaz Caneja. Siete hombres blancos, de origen español, heterosexuales, sin ninguna diversidad funcional destacable, y sumando entre todos ellos alrededor de 450 años, dicen cosas como “renovación”, “relevo generacional” o “concepto contemporáneo”. Siete varones heterosexuales blancos hablando de diversidad de género y de razas; siete hombres españoles diciendo “diversidad de orígenes”; siete hombres iguales entre sí, concienzudamente idénticos, asombrosamente semejantes, hablando de la diferencia. No me digan que la pereza que me da la cultura de esta ciudad no tiene un buen puñado de razones y de oxímoros. De hecho, hasta yo mismo me doy pereza. Para qué negarlo.

    Yo sé que esos siete hombres están llenos de buenas intenciones, pero también sé que con buenas intenciones no se hace literatura. Y luego está la imagen, claro. La estética es lo que te permite decantarte hacia un lado u otro de la ética, y en este caso la estética pierde por goleada. Por qué todo tiene que ser tan docto, por diosa. Tan aparentemente docto, tan áspero, tan ceñudo, tan “señor” y tan circunspecto. Es todo muy grave y muy profuso y el tono huele a naftalina decimonónica y sobretodo, a la nostalgia de quienes un día hicieron las cosas bien. A la nostalgia de quienes un día no perdieron el pulso con la estética. Pero hoy la guerra es otra, y los frentes que hay abiertos en el camino de la cultura actual –no de vanguardia, por favor, que la vanguardia hace casi un siglo que ya no va por delante- no se libran con las mismas batallas ni, claro está, con las mismas estrategias.

    Estamos hace ya años asistiendo a un verdadero cambio de paradigma en el modo de hacer las cosas, y esto se traslada, cómo no, también al ámbito de la cultura. No se puede reflotar un proyecto cultural aquí y ahora, pasando por alto conceptos como “educación”, “proyecto educativo de la fundación”, “tecnologías de la información y la comunicación”, “comunicación y redes” o “gestión cultural”. No se puede emprender un proyecto de cultura contemporáneo queriendo atraer a gente joven pero desconociendo los canales a través de los que se puede acceder a ese tejido social. No se puede delegar, en plena era tecnológica, todo el aspecto de difusión y comunicación de las actividades de la Fundación a los dos periódicos locales, como si estuviésemos en los años ’50 y escuchásemos “de extranjis” radio Pirenaica. No se puede obviar el presente desde el pasado y decir que se está abierto al futuro. Se puede, claro. Pero no resulta muy esperanzador, digamos.

    El cambio de paradigma supone un cambio también en el concepto de cultura, romper con los cánones decimonónicos y con los preceptos que encasillan las diversas artes, impidiendo toda posible interrelación. El momento que vivimos tiene mucho que ver con aquel otro momento de la historia en el que la cultura occidental sufrió, de la mano de la imprenta, un cambio más que sustancial y, con ella, toda la sociedad. Pues bien, de algún modo, yo siento que en un mundo donde ya han irrumpido los caracteres móviles, en nuestra ciudad se sigue hablando de copistas y amanuenses como si en estos hubiera, todavía, algún rastro de futuro.

    Dice elx poeta Txus García que “el poeta es un sistema digestivo”. Igual es por eso esta acidez de ánimo. Esta pereza que me sobreviene con lo que llaman cultura; tan hegemónica, tan aburrida, tan hipermasculinizada, tan homogénea. Igual es por eso que las mismas caras y las mismas canas generan en mí las mismas pocas ganas de creerme, tan vez, alguna cosa. Mucha suerte, eso sí, aun desde el descrédito. Aún sabiendo que la cultura en esta ciudad de provincias, como los Reyes, son los padres.

    B. Chinaski Gómez (@srchinaski)

     

    http://chinaskinuncalohizo.blogspot.com.es/

     


  • Quiéres ver más? Entra en nuestro blog